Galápago: una fábula para revivir utopías

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Se acerca el nuevo año, y con él, el 30 aniversario de una de las más reconocidas obras de teatro para niños en Cuba. Galápago, fue escrita por Salvador Lemis, siendo aún estudiante del Instituto Superior de Arte y se convirtió rápidamente en un texto clave dentro de la dramaturgia infantil de los años 80. Merecedor de una Mención en la edición de 1985 del Concurso La Edad de Oro, Galápago aborda el tema de la contaminación ambiental y pretende incentivar en el público infantil, desde un discurso poético, el cuidado y preservación de la naturaleza.

Estudio Teatral La Chinche, bajo la tutela de Lizette Silverio, ha llevado a la escena del Teatro Sant Boi la historia de Gali, un joven galápago que emprende un viaje de vicisitudes en busca del sueño de su abuela, para salvar su vida. Enferma y puesta en peligro por la contaminación del río en el que vive, la abuela necesita una gota de rocío, un pedacito de cielo y una flor que nunca muera, tres elementos aparentemente imposibles de alcanzar en una noche, pero que Gali consigue finalmente. El dibujo hecho por los niños del público es el único medio para lograr los objetivos del protagonista, en él cobran vida las utopías de la abuela y renacen las esperanzas de construir un mundo mejor, que deviene la tesis fundamental del texto de Lemis y del espectáculo de Silverio.

Cinco actores recrean sobre el escenario los siete personajes que conforman la fábula, al tiempo que reconstruyen la visualidad de la puesta, a partir de la combinación de los colores y las figuras geométricas que permiten crear los variados cubos que conforman la escenografía. Junto a ello, el desempeño interpretativo es sin dudas uno de los mejores logros del espectáculo. Apoyados en los vestuarios y el trabajo con elementos propios de cada personaje, las caracterizaciones externas de los actores permiten construir un universo simbólico, decodificado fácilmente por los pequeños espectadores, y que refuerza los bandos que personifican el conflicto de la obra, mecanismo efectivo en el teatro para niños y que estaría aún más logrado si contara con un diseño de luces, lo cual se ha hecho imposible por las limitaciones técnicas de la sede del grupo.

Aún así, el desarrollo del Estudio Teatral La Chinche y la sala Sant Boi, es una suerte para los habitantes del municipio de Marianao, la materialización de un verdadero sueño que muchos anhelarían extender hacia otras geografías. Galápago, como diría Jaime Gómez Triana en las notas al programa, es la descripción de un mundo en el que predomina lo efímero, lo pasajero y yo diría que también, en el que se muestra, de manera contrastante, la verdadera esencia de la vida, a través de la persistencia de Gali por salvar a su abuela, y en el acto de los pequeños de pintar lo imposible para volverlo real.

Esperemos ansiosos la próxima temporada de La Chinche en la sala Adolfo Llauradó, y celebremos juntos, los treinta años de Galápago, una fábula para revivir utopías.

Última modificación: 3 de enero de 2013 a las 13:54
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